🌿 Una infusión que tu digestión va a agradecer

Si buscás algo natural para después de una comida pesada, o simplemente querés un momento de calma con una taza humeante entre las manos, esta infusión de lemongrass con jengibre y miel es tu nueva mejor amiga. El aroma cítrico intenso del lemon grass molido se combina con el picor sutil del jengibre y la dulzura envolvente de la miel orgánica para crear una bebida que reconforta, relaja y ayuda a tu sistema digestivo a funcionar como un reloj.

Es una receta súper simple, lista en menos de 10 minutos, y con beneficios que van mucho más allá del sabor.

📝 Ingredientes

Para 2 tazas

  • 2 cucharaditas de lemon grass molido Sir Neko
  • 3 rodajas finas de jengibre fresco (o 1/2 cucharadita de jengibre molido)
  • 2 cucharaditas de miel orgánica (o al gusto)
  • 500 ml de agua filtrada
  • 1 rodaja de limón fresco (opcional, para servir)
  • 2-3 hojas de menta fresca (opcional, para servir)

👩‍🍳 Preparación paso a paso

Paso 1: Calentá el agua

Poné el agua en una cacerola pequeña o pava y llevala a punto de hervor. Lo ideal es que alcance unos 90-95 °C; es decir, cuando veas las primeras burbujas grandes pero antes del hervor fuerte. Esto preserva mejor los aceites esenciales del lemongrass.

Paso 2: Agregá el lemongrass y el jengibre

Una vez que el agua esté lista, retirala del fuego y agregá las 2 cucharaditas de lemon grass molido y las rodajas de jengibre. Si usás jengibre molido en lugar de fresco, incorporalo en este momento también.

Paso 3: Dejá reposar

Tapá la cacerola o la taza y dejá infusionar durante 5 a 7 minutos. Cuanto más tiempo, más intenso va a ser el sabor. Si te gusta bien concentrada, podés estirar hasta 10 minutos sin problema.

Paso 4: Colá y endulzá

Pasá la infusión por un colador fino para retirar los sólidos. Serví en tu taza favorita y agregá la miel orgánica mientras la infusión todavía está caliente, así se disuelve bien. Revolvé con cuidado.

Paso 5: Serví y disfrutá

Si querés un toque extra, agregá una rodaja de limón fresco en el borde de la taza o unas hojas de menta. Tomala caliente para maximizar el efecto digestivo, o dejala enfriar y serví con hielo para una versión refrescante de verano.

💪 Beneficios de esta infusión

Digestión más liviana

El lemongrass es reconocido tradicionalmente por favorecer la digestión. Su alto contenido en citral estimula la producción de enzimas digestivas, ayudando a reducir la hinchazón y las molestias después de comer. Combinado con el jengibre, que es un clásico antinauseoso, tenés un dúo poderoso para tu estómago.

Efecto calmante y relajante

Esta infusión tiene propiedades calmantes naturales. Es perfecta para tomar a la noche antes de dormir o en esos momentos del día donde necesitás bajar un cambio. El aroma cítrico y floral del lemongrass tiene un efecto aromaterapéutico que ayuda a reducir la tensión.

Antioxidantes naturales

Tanto el lemongrass como el jengibre son fuentes de antioxidantes que ayudan a combatir el estrés oxidativo. Una taza diaria es una forma simple y rica de sumar protección natural a tu rutina.

Propiedades antimicrobianas

El citral presente en el lemon grass tiene reconocidas propiedades antimicrobianas, lo que hace de esta infusión una aliada durante los cambios de estación o cuando sentís que tu cuerpo necesita un refuerzo.

✨ Tips y variaciones

Versión chai de lemongrass

Si querés algo más cremoso, reemplazá la mitad del agua por leche vegetal (de coco queda espectacular) y agregá una ramita de canela de Ceilán durante la infusión. El resultado es una especie de chai cítrico que es pura gloria.

Con cúrcuma para más potencia

Agregá 1/4 de cucharadita de cúrcuma molida junto con el lemongrass y el jengibre. Además de sumar color, potenciás las propiedades antiinflamatorias. Un toque de pimienta negra ayuda a absorber mejor la curcumina.

Versión fría para el verano

Preparala con el doble de concentración, dejá enfriar y serví sobre hielo abundante con unas hojas de menta y rodajas de limón deshidratado. Es una limonada herbal que refresca como pocas.

Para el mate

Un truco que pocos conocen: mezclá una cucharadita de lemon grass molido con tu yerba mate. Le da un giro cítrico increíble y sumás beneficios digestivos a tu ritual de todos los días.

Conservación

Podés preparar un litro, guardarlo en la heladera en una jarra de vidrio y tomarlo frío durante 2-3 días. La miel agregala al momento de servir cada taza para que mantenga mejor sus propiedades.

Esta infusión es de esas recetas simples que terminan convirtiéndose en un hábito diario. Probala hoy y contanos cómo te fue.

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