🌹 Una mermelada de manzana que huele a rosas
La mermelada de manzana es de las más agradecidas: la fruta se consigue todo el año, no es cara y espesa casi sola gracias a la pectina que trae. Esta receta le suma algo que la cambia por completo: una infusión de pétalos de rosa que hace de líquido de cocción. Así el perfume floral queda en toda la mermelada, y los pétalos se cocinan con la fruta hasta quedar como hebritas tiernas.
Lo que sale de la olla es una mermelada suave, de color dorado, con un aroma que recuerda a los dulces de Medio Oriente. Va muy bien en tostadas con manteca, con scones, en una tabla de quesos o como relleno de tartas. Y como lleva manzana verde, tiene una acidez fresca que equilibra el azúcar y hace que no empalague.
Para hacerla usamos los pétalos de rosa que encontrás en Sir Neko, que son comestibles y sueltan su perfume con facilidad en agua caliente. Con dos cucharadas colmadas, unos 4 gramos, alcanza para un frasco entero.
🧾 Ingredientes
Para 1 frasco de 500 g · 1 hora
- 2 cucharadas colmadas de pétalos de rosa (4 g)
- 600 g de manzanas verdes
- 250 g de azúcar
- jugo de 1 limón
- 150 ml de agua
👩🍳 Preparación paso a paso
Paso 1: Prepará la infusión de rosas
Calentá los 150 ml de agua hasta casi hervir: vas a ver burbujitas en el fondo, pero sin que llegue a borbotear. Apagá el fuego, sumá los pétalos, tapá y dejá reposar 10 minutos. Es más tiempo que para un té porque acá buscamos una infusión concentrada, que aguante la cocción larga y siga perfumando. No hace falta colarla: los pétalos van a la olla junto con el líquido.
Paso 2: Pelá y cortá las manzanas
Mientras reposa la infusión, pelá las manzanas, sacales el centro con las semillas y cortalas en cubitos chicos, de 1 cm más o menos. Cuanto más parejos sean los cubos, más pareja va a ser la cocción. Las manzanas verdes, tipo Granny Smith, son ideales para mermelada: tienen más acidez y más pectina, que es lo que hace que espese sin agregar nada.
Paso 3: Juntá todo en la olla
Poné en una olla las manzanas, el azúcar, el jugo de limón y la infusión con los pétalos, y mezclá bien. Además de sumar sabor, el limón ayuda a que la pectina gelifique y evita que la manzana se oscurezca. Si podés, usá una olla de fondo grueso, que reparte mejor el calor y hace que la mermelada no se pegue.
Paso 4: Cociná a fuego bajo hasta que tome punto
Cociná a fuego bajo entre 35 y 40 minutos, revolviendo seguido con una cuchara de madera, sobre todo hacia el final, cuando espesa más. Al principio vas a ver bastante líquido; de a poco se reduce y la manzana se va poniendo transparente. Para saber si está lista, hacé la prueba del plato: dejá un plato en el freezer desde que empezás a cocinar, poné una gotita de mermelada encima y esperá unos segundos. Si al inclinarlo la gota no se corre, ya tiene punto. Si se corre, seguí unos minutos más y volvé a probar. Tené en cuenta que en caliente siempre se ve más líquida de lo que va a quedar una vez fría.
Paso 5: Pisá, envasá y guardá en la heladera
Si la querés más lisa, pisala con un pisapapas; si te gustan los trocitos, dejala así. Envasala en caliente en un frasco limpio (lo ideal es hervirlo unos minutos antes y dejarlo secar boca abajo), llenalo casi hasta el borde, tapá y dejalo enfriar. Después guardala en la heladera, donde se conserva hasta 3 semanas. Para que dure, sacá siempre la mermelada con una cuchara limpia y seca.
🌹 Por qué nos gustan los pétalos de rosa en la mermelada
- Perfume floral: los pétalos tienen aceites aromáticos que se suman al aroma de la manzana cocida y le dan un toque distinto a cada cucharada.
- Textura: al cocinarse, los pétalos se ablandan y quedan como hebras finas que se ven a través del frasco.
- Van con lo dulce y con lo salado: el perfume a rosas acompaña igual de bien una tostada a la mañana que un queso fuerte a la noche.
- Composición: aportan polifenoles, como flavonoides y taninos, compuestos con acción antioxidante, y no tienen cafeína.
- Un té para acompañar: con los pétalos que te queden podés hacerte un té de rosas, que tradicionalmente se toma después de las comidas para acompañar la digestión.
🍞 Tips y variaciones
- Con especias: sumá una rama de canela o un par de vainas de cardamomo durante la cocción, y sacalas antes de envasar.
- Mitad y mitad: probá con 300 g de manzana y 300 g de pera, o sumá un poco de membrillo, que aporta todavía más pectina.
- En una tabla de quesos: va muy bien con brie, camembert, queso de cabra o un azul.
- En repostería: usala para rellenar una pastafrola, unir tapitas de alfajor o entre capas de un bizcochuelo. También queda rica sobre yogur natural.
- Si le bajás el azúcar: se puede, pero va a quedar más líquida y va a durar menos en la heladera.
- Antes de prepararla: no uses los pétalos si tenés alergia a las rosas o a otras rosáceas, la familia a la que también pertenece la manzana. En embarazo y lactancia, el uso culinario no representa un problema conocido.
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