El recetario de Sir Neko

🍰 Panna cotta de manzanilla con miel: postre fácil y sin horno

Panna cotta de manzanilla con miel

🌼 Una panna cotta con perfume de manzanilla

La panna cotta es uno de esos postres que parecen de restaurante y se hacen con muy pocas cosas: crema, leche, azúcar y gelatina. El nombre quiere decir «crema cocida» y viene del norte de Italia, donde la sirven bien fría, apenas temblorosa, con frutos rojos o caramelo. En esta versión le cambiamos el perfume: en lugar de vainilla, la crema se infusiona con flores de manzanilla. El resultado tiene un gusto floral muy delicado, con un fondo que recuerda a la manzana y a la miel.

Lo mejor es que se prepara con tiempo. La armás a la mañana o el día anterior, la dejás en la heladera y a la hora del postre solo tenés que sacar los vasitos y ponerles una cucharadita de miel. No lleva horno ni batidora, y el único cuidado es no dejar que la crema hierva.

Para que el sabor se note, la flor tiene que ser buena. La Manzanilla Flor Pura que tenemos en Sir Neko es de nueva cosecha, con la flor entera y amarilla: en 15 minutos de reposo la crema caliente se queda con todo su aroma y toma un color marfil apenas dorado. La miel de arriba acompaña ese costado floral y le da brillo a cada porción.

🧾 Ingredientes

Para 6 porciones · 30 minutos + 4 horas de heladera

  • 3 cucharadas soperas colmadas de Manzanilla Flor Pura (aprox. 6 g)
  • 500 ml de crema de leche
  • 250 ml de leche
  • 80 g de azúcar
  • 10 g de gelatina sin sabor
  • 50 ml de agua fría
  • 6 cucharaditas de miel para servir

👩‍🍳 Preparación paso a paso

Paso 1: Hidratá la gelatina

Poné los 50 ml de agua fría en un bowl chico y espolvoreá encima los 10 g de gelatina sin sabor, de a poco, para que no se formen grumos. Dejala reposar 5 minutos: se hincha y queda como una pasta esponjosa. Hidratarla antes hace que después se disuelva pareja en la crema, sin dejar granitos.

Paso 2: Calentá la crema, la leche y el azúcar

En una olla, juntá la crema, la leche y el azúcar. Llevá a fuego medio y revolvé seguido para que el azúcar se disuelva y nada se pegue en el fondo. Cuando aparezcan burbujitas en los bordes y la mezcla esté por hervir, apagá el fuego. No hace falta que hierva: con ese calor alcanza para sacarle el aroma a las flores.

Paso 3: Sumá la manzanilla y dejá reposar

Agregá las 3 cucharadas de manzanilla a la crema caliente, tapá la olla y dejá reposar 15 minutos. La tapa es importante: guarda adentro los aceites aromáticos de la flor, que son los que perfuman el postre. Destapada, buena parte del aroma se va con el vapor.

Paso 4: Colá y volvé al fuego

Pasá la mezcla por un colador fino y apretá bien las flores con el dorso de una cuchara, porque retienen mucha crema perfumada. Devolvé la crema colada a la olla y ponela a fuego bajo, solo para que recupere temperatura, sin que llegue a hervir. Tiene que estar bien caliente para disolver la gelatina.

Paso 5: Agregá la gelatina fuera del fuego

Sacá la olla del fuego, agregá la gelatina hidratada y revolvé hasta que se disuelva por completo. Pasá la cuchara por el fondo para chequear que no quede ningún pedacito. Si querés una textura todavía más lisa, podés colarla otra vez.

Paso 6: Repartí y llevá a la heladera

Repartí la mezcla en 6 moldes o vasitos y llevalos a la heladera al menos 4 horas. Si la dejás de un día para el otro, mejor: queda firme, pero con ese temblor típico de la panna cotta. Tapalos con film para que no tomen olores de otros alimentos.

Paso 7: Serví con miel

Al momento de servir, poné una cucharadita de miel sobre cada porción. Si la miel está muy espesa, entibiala unos segundos a baño María para que caiga como un hilo.

🌼 Por qué nos gusta la manzanilla

  • Sabor suave: le da a la crema un gusto floral delicado, con notas de manzana y de miel, sin tapar el sabor de los lácteos.
  • Aroma conocido: es la hierba de la taza de la noche y de la cocina de la abuela. En un postre sorprende y, al mismo tiempo, resulta familiar.
  • Lo que tiene adentro: su aceite esencial es rico en bisabolol y matricina, y la flor aporta flavonoides como la apigenina, compuestos que están detrás de su aroma característico. Además, no tiene cafeína.
  • Tradición de sobremesa: la herboristería la conoce como digestiva; tradicionalmente se toma después de comer, para acompañar al estómago, y a la noche, para relajarse. Un postre con manzanilla cierra la comida con ese mismo espíritu.

🍰 Tips y variaciones

  • Para desmoldar: si usás moldes de flan, aceitalos apenas antes de llenarlos. A la hora de servir, pasá un cuchillo por el borde y sumergí la base unos segundos en agua caliente antes de darlos vuelta sobre el plato.
  • Con fruta: queda muy bien con frutillas cortadas, duraznos en almíbar o una salsa de frutos rojos, junto con la miel o en su lugar.
  • Más perfumada: si te gusta que la manzanilla se sienta más, dejá las flores 20 minutos en lugar de 15. Más tiempo no conviene, porque empieza a amargar.
  • Un toque cítrico: rallá un poco de cáscara de limón por encima justo antes de servir.
  • Conservación: tapada con film, se mantiene bien en la heladera hasta 3 días. No la congeles: la gelatina pierde textura al descongelarse.
  • Antes de prepararla: si tenés alergia a plantas de la familia de las Asteráceas (ambrosía, crisantemo, margarita, árnica, artemisa), evitá la manzanilla. En embarazo y lactancia se usa mucho en cantidades de cocina, pero evitá los extractos concentrados y, ante la duda, consultá al médico. Para chicos pequeños, solo con indicación del pediatra; y recordá que la miel no se les da a los menores de un año.

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